Más escritorxs se sumaron a la convocatoria #NiUnaMenos.

niunamenos1

Poema por Lucía Poppa (Buenos Aires, Argentina. Escribe en https://enelsubsuelo.wordpress.com/).

no quiero llorar,
igual lloro
por dentro
con bronca
por dolor
por ser mujer
por ser un pedazo de carne
en una bolsa
podrida
porque no valgo
porque me gustaría no pensar más
pero pienso
y soy usada
y me tocan
y me violan
una cachetada
una piña
y desgarran mi dignidad
que no vale
ni una bolsa de plástico
por ser unas piernas con minifalda
por sentir culpa
por ponerme lo que me pongo
la minifalda
y te caliento
y soy eso
una bolsa
una piña
piernas
carne
una cosa
que no vale
violada
prendida fuego
cagada bien a palos
enterrada en tu patio
y no quiero
no quiero que me entierren
tener miedo
no valer nada
no quiero ser todas,
no quiero ser una más
no quiero ser una menos.

Poema por Yamila Silvero (Corrientes, Argentina).

Hoy Jorge
volvió a venir borracho,
lo miré y no pude evitar
que una lágrima desatara
el nudo de mi garganta.
Me miró con sus ojos saltones,
no podía mantenerse en pié
pero se me acercó,
forcejeamos,
quería llevarme a la cama.
En un juego de manos me salí,
corrí hacia el living temblando,
me siguió,
insistía en besarme,
tomó con fuerzas mis muñecas ya moretoneadas
demostración de su fuerza…
Le supliqué que me dejara en paz!
Y en ese momento sentí una cachetada,
un empujón,
un grito en la cara,
y con su ira de “macho alfa”
me violó.
Lloré
Sentí asco
Ya no era el marido al que amé
Su actitud me daba nauseas.
Acabó
me miró satisfecho,
me tomó en su brazos y me tiró en el baño.
Supe que esto no podía seguir así,
me levanté prendida al inodoro,
me dolía cada centímetro del cuerpo,
tomé un baño,
tomé coraje también
y fui a denunciarlo.
Hasta acá llegué,
hoy digo basta!

La caza protegida, de Yanina Giglio, “La Do Te”, Alción editora (Buenos Aires, Argentina).

El chirrido
la llave me llama el tío político
me trae hay confianza dilatada
el tuerca padre que no se tuvo
la mano atenta
estanca en la cisterna
de la siesta de los otros
ayuda siempre la tele
puesta bajo la mano enorme
mi ciruelita mi carterita
todo encastre entraña partes
está prohibido estacionar
nadie verá el garaje portón de fierro
adrenalina aserrín short cortito
siempre piernas largas de nueve años
saludan corre pero no se salva
del botón del cierre relámpago
el resbalón de la mano que intenta
trepar la ingle del repta y muere
del mata cartas del mata higiene del mata mugre del mata grito
del mata niña
otra vez en el balcón que le da la espalda
sosteniendo una cámara su anzuelo
yo ajustaba el oráculo de mirar por fuera para jugar adentro
y él se enderezaba con una desproporción inentendible
¿afanarme la imagen?
vino desde atrás estirando sus frenos en mi mano
que distorsionaba con el zoom del piso trece panorama
y otra vez en el baño la más feroz el peso muerto
yo hacía pis y su dedo llegó a la caricia del monoambiente
subdivisión de yeso en la raya de atrás
sacó el colgante de su pared
yo pude empujarlo no toqué nada más que el pectoral
tambalearlo hasta la bañadera
siempre con suerte etílica suerte
otra vez y contra la pesadilla desvelar a su mujer mi tía
cuando él entró a la pieza pidió que contara lo veraz
se lo dije y no se cómo duermen siguen durando dormidos
Yo
no se cómo duermo la siesta la noche distraída honda conforme
aunque yo hablara en esa casa aunque yo también fuera esa.

DISEÑO DE IMAGEN: Cortesía de Ada Cuetos.

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