Convocatoria #NiUnaMenos: escribir y leer para entender

¿Nos vemos en el Congreso para decir ‪#‎NiUnaMenos‬ el 3/6 a las 17? Pasanos tu poema o relato para concientizar sobre la‪#‎ViolenciaDeGénero‬. Lo publicamos en el portal https://poetasperonistas.wordpress.com/. El día de la marcha vamos a repartir panfletos con textos seleccionados bajo esta consigna. A continuación, leé los últimos textos que nos llegaron:niunamenoss

La memoria de las flores

Cargo con un hombre que no entierro
pero evoco en cada uno de sus golpes.

Lo que duele, seguirá doliendo
hasta mirar a los ojos con mil ojos semejantes,
o hasta quebrarme en la violencia del tiempo.

Como una maquinaria de pasado
crujo y tiemblo en el tic tac de mi cabeza.

Karma de perdonar lo imperdonable
(de que no me hayan enseñado a quererme).

Yo quería silencio.Y yo era la prueba del silencio.

Me vi creciendo en un hombre,
como ciertos parásitos
que involucionan a la par del anfitrión.

Cargo con un hombre que es mi cuerpo.
Me empuja contra las paredes de mí misma.
Una vez más soy el embrión nonato
sostenido por el odio.

He de nacer y de morir en él mil veces
mientras esté atada a su deseo y su palabra.
Y me punza el miedo de que me mate una vez.

Mi alegría volverá
con una voz gigante
de diez mil mandíbulas definitivas.

Creceremos como el verde pútrido y perenne de los descampados,
donde las flores crecen
amadas por la más bella memoria.

Ezequiel Rodríguez


UN HOMBRE GALANTE 

Mientras va al encuentro de él

un desconocido la piropea,

ella se pone contenta, ha sido aprobada.

Él le abre la puerta,

ya que ella, parece que no puede hacerlo sola.

Él se hace cargo de la cuenta,

ya que ella no debe saber procurarse sustento.

Él le da la mano a bajar,

ya que ella no es hábil con su cuerpo.

Él le deja el lado de la pared,

ya que a ella, pobre, se la debe proteger.

Él la deja pasar primero

y, por un instante, es su fiero guardaespaldas carcelero.

Él le acerca la silla

dado que es evidente su absoluta inutilidad.

El se cree galante,

ella se considera mimada.

Él es el macho dominante,

ella es la hembra humillada.

–  –  –  –  –  –  –  –

“Susurrando gritos destemplados” – Daniel Eduardo Alonso (2014)


EN POCAS PALABRAS
Llanto.
¡Golpe!
¡Golpe!
Llanto.
Risa.
¡Golpe!
No quiero. Llanto.
¡Golpe!
Feto. ¿Ahora, ayer, mañana?
¡Golpe!
Aborto. ¡Llanto!
Sexo. No… o sí…
¡Golpe!
Llanto.
¡Golpegolpegolpe!
Llantollantollanto.
¡Golpe! Llanto. ¡Golpe!
Llanto. Pequeño llanto.
¡Gran golpe!
¡Mucho golpe!
Ínfimo aliento…llantito… Último aliento.
Suelo y derrumbe.
Ladrillo.
Polvo.
Fosa. Sin llanto.
¿Llanto?
Golpe, golpe, golpe, golpe.
Puños hachas.
Árboles y bosques femeninos.
Mujeres taladas.
¡Golpe!
¡Siempre golpes!

Alberto Hugo Saravalli


  TU FALACIA

Por creerte valiente he cometido
el milagro falaz y el cruel engaño,
de pensar que me amabas y eras mío,
y que eras incapaz de hacerme daño.

Fervientemente en vos, yo fui creyendo
cedí todos mis gustos por amarte,
te convertiste en amo de mis sueños,
mi ceguera febril, incontrolable.

Con caprichos tallaste el cruel desprecio,
tu obsesiva pasión desmesurada
me alejó de mi mundo y en silencio,
me fuiste censurando las palabras.

Me vestiste de prisa una noche
con el atuendo gris de tus insultos,
y azotaste mi cuerpo como broche,
convirtiendo a mi amor, en un difunto.

Un puño y un degrado y otro puño
sembraron el terror de mi destino,
rezando que no vuelvas a golpearme,
rogando que no seas mi asesino.

Sandra Ignaccolo


PUERTAS

Mientras jugaba en su cuarto Marcos escuchaba los golpes golpeando sobre la mesa. Los reclamos de él iban subiendo de tono y alcanzaban la dimensión de gritos a medida que escuchaba la voz de ella débil como un susurro, tratando de no perder la calma. Las palabras salían ahogadas por la impotencia, la furia, o por ese pudor que tenía Laura de no someter a su hijo a la misma y cotidiana conversación de sobremesa con Fernando, que invariablemente terminaba en insultos y golpes. Luego el silencio. Luego el sollozo.
Los vecinos se habían acostumbrado a la “pelea del cuarto C” y solo utilizaban la pelea para observar sus relojes, o confirmar que era más o menos el horario en que la discusión empezaba. Luego el silencio y el recomenzar del siguiente día. Las observaciones matutinas solo eran tema de conversaciones informales y mecánicas que contemplaban el impávido comentario sobre el tiempo, “lo mal que está todo”, la “maldita inseguridad” que nos mata y la pelea de anoche…como siempre.
El disimulo de los vecinos con Laura y Marcos formaba parte de ese círculo que iba aprisionando los acontecimientos de la misma manera que el puño de Fernando oprimía la garganta de ella. Nadie intervenía. El silencio que rodeaba la situación es el mismo silencio cómplice que acompaña a las tragedias que engendra la privacidad. Ese remedo de explicación que permite que la cobardía se invista de respeto por la situación privada de otros. Esas puertas que refugian el miedo, la indiferencia y el egoísmo de los individuos.
La noche del martes luego de que Laura llegara con Marcos de su trabajo se inició la cotidiana discusión que coronaba la cena. La puerta que separaba a Marcos de esa discusión era la última frontera de la lucha abismal entre el sentido común de Fernando que imputaba como causa de todos sus males a Laura y ella que soportaba esa relación solo por un malentendido sentido de paternidad y familia. Esas dos palabras con suficiente peso y tenacidad como para aplastar las conciencias más libertarias, sin embargo ese día la discusión era diferente, Fernando tomó la iniciativa en la larga serie de demandas a su esposa, pero Laura no lo dejó seguir. Se acercó tanto como pudo sorteando los golpes furibundos que el descargaba sobre ella, lo abrazo y cuando Fernando quería alejarla, asestó un certero cuchillazo directo al corazón que lo paralizó de inmediato. Él trastabilló y miró el techo, mientras Laura retrocedía. Fernando cayó pesadamente sobre la mesa y terminó derrumbándose muerto sobre las sillas. No habían alcanzado las denuncias, los pedidos de protección, los ruegos de Laura para que la violencia diaria y sistemática que ejercía su marido y la indiferencia generalizada del patriarcado judicial, evitaran la tragedia diaria de su marido golpeador. La tragedia como siempre se travistió de sentido común. Para Marcos su orfandad tiene responsables: la indiferencia y el sentido común.
FARABUNDO (Jorge R. Martínez).


CRACK

Crack fue el ruido que escuché.
Perverso es el que se apropia del otro en menoscabo de su subjetividad.
Perverso es el sistema que estaba encarnado por el odio de ese hijo de puta. Otro de tantos hijos de mil puta que no aceptan su homosexualidad, ni siquiera encarnada en el sufrimiento de los otros.
Cuando vi que el fierro del 8’ entraba en el cráneo de ese travesti, solo puedo recordar el sonido. Era demasiado, no podía estar viendo semejante cosa. El ruido fue en seco y su cuerpo al caer tuvo la desdicha de hacerlo como un látigo. Su cabeza rebotó dos veces en la vereda. Crack, maldito ruido que me deja impotente. Como la tiza que se rompe en una mesa. El quiebre del nuevo arrabal cordobés. Crack, del conurbano que en mi ciudad se vuelve más famoso. Pasta, para los campeones del desconocerse.
Eso me pasa por visitar a los poetas de los bordes que viven donde nadie se atreve.
Siempre dije que la realidad me pega como el sol de la noche en la cara, este es un maldito ejemplo.
La pateó en el piso y la orinó. Yo todavía seguía caminando cuando veía la sangre correr-me. La sangre me pedía que me quede, me buscaba. La impotencia del miedo hacía que su reclamo fuera en vano. Era sangre acostumbrada a oídos sordos. Oídos que se destapan cuando el horror recorre las alcantarillas de la zona del abasto.
Nadie va preguntar mucho por ese travesti. Es solo un cuerpo. No tiene valor y menos obra social. ¿Obra social?
!¿No es esto acaso una obra social?!
Perversos son los que pudieron curarla y la dejaron ahí cuando ella era aún joven. La familia que la relegó es perversa. Seguro que los psicólogos que no la supieron entender no están exentos de culpa. Hemos logrado que esas especies no lleguen a viejas. Hasta su mortandad ronda los treinta y cinco años. Le dimos un destino oscuro a nuestros pesares.
Perverso es el hijo de puta que le hizo eso.
Es ése que no anda con culpas.
¿Como nosotros?

Julián Castro


Y si nos vamos preparando para el después de #NiUnaMenos?
Empecemos por nosotras, entre nosotras…
Debemos: amarnos, respetarnos, valorarnos, cuidarnos, respetar los ámbitos sea el hogar, el trabajo, la calle…
Evitemos:difamarnos, enfrentarnos, criticarnos, calumniarnos, juzgarnos, sentirnos superiores o inferiores a otras, exponer nuestra privacidad…
Exigirnos respeto entre nosotras:
-soy mujer, no me grites
-soy mujer, cuida el tono en el que me hablas
-soy mujer, si me atendés en un comercio y por ej. busco ropa no hagas cara si soy gordita o muy flaquita
-soy mujer, y si me das un me gusta en el face, que al cruzarnos en la calle también me saludes
Si soy niña, ayudame a no perder mi inocencia;
Si soy adolescente, aconsejame, no esperes que te pida consejo;
Si soy soltera y elegí no tener hijos, no sientas lástima por mi, solo se trata de mi elección de vida..
Si sos casada o tenes un amor y formaste una familia, anda por la vida de tal forma que todos se sientan orgullosos de vos y de la opción de vida elegida.
Si sos, soltera, casada, viuda, enamorada, abandonada, engañada, y tenés un problema siempre encontraras otra mujer que esté dispuesta a escucharte..
Espero se me entienda, no podemos exigirle a toda la sociedad lo que entre nosotras todavía es deuda.
No es fácil, pero todo es posible.

Ale Páez.


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