Los últimos textos que nos llegaron por #NiUnaMenos. Escribir para concientizar.


niunamenos1

Ni Muy Trillado

No me enseñaron a quererme
Me enseñaron lo que hay que hacer para ser querida
Me enseñaron a ser objeto de placer de lo contrario una inútil
Me enseñaron a ser deseada
a querer ser partida
Me enseñaron a mostrar las piernas
Me enseñaron que soy lo que disponga un grito de calle
Me enseñaron que la bondad es decir que sí
Que es un juego de minita decir que no
Me enseñaron que soy yo la responsable de la voluntad del psicópata
Me enseñaron a asumirme culpable de mi primera violación
que mi trauma es la absolución de la segunda
El hostigamiento no es tanto si el niño es sufrido
El violador es menos violador si el niño ultrajado
Que quizás un poco me guste el manoseo de tren
Si la violación es colectiva es porque quiero fiesta
Soy culpable del estado analfabeto
De la comicidad de algún funcionario virgen que no entiende
Del vaciamiento corporal de mi desvalorización
Soy culpable de la soledad estructural de mi alma
Soy culpable de haber aprehendido la sumisión como respeto
Soy culpable de la vergüenza de pedir ayuda
Quizás merezco sufrir quizás me merezco el bife
Algo habré hecho
La culpable soy yo la culpable soy yo la culpable soy yo
Por creer que no va a pasar
nunca más que se va a disculpar
Soy habitante de la falocracia
Me enseñaron venderme al mejor postor
que por lo menos me pague el café
que me de un techo que pague la cena
que me coja
que me traslade
que me quiera seguir cogiendo
que me quiera solo para él
que me cele, que me grite, que me parta, que me encierre,
me prohíba me sacuda que me mate
siempre por pasión.

Patricia González López (1986)


Leona

Nunca fue el violador:

fue el hermano, perdido,

el compañero/gemelo cuya palma

tendría una línea de la vida idéntica a la /nuestra.

Adrienne Rich

Las mujeres enfrentamos en la niñez un pozo profundísimo, parecido

a los cráteres que deja un bombardeo, e indefectiblemente caemos

desde una altura que hace imposible llegar al fondo

sin quebrarse las dos piernas. Ninguna sale intacta y sin embargo

suele decirse que se trata de un malentendido, que no hubo tal caída,

que todas las mujeres exageran. Lleva una vida completa

poder decir: esto ha pasado, fui dañada,

acá está la prueba, los huesos rotos,

la columna vertebral vencida, porque después

de una caída como esa se anda de rodillas, o inclinada,

en constante actitud de terror o reverencia. Muy temprano el miedo

es rociado como un veneno sobre el pastizal demasiado vivo

donde de otra manera crecerían plantas parásitas, en nada necesarias,

capaces de comerse en pocos días la tierra entera con su energía salvaje

y desquiciada. Aún así, siempre quedan algunos brotes vivos,

porque quien combate a esas plantas que se van en vicio,

después de un tiempo ya tiene suficiente, de puro saciado se retira

del campo baldío y a veces les perdona la vida

y se va antes de terminar la tarea. No es compasión,

es como si una tempestad se detuviera

porque ya fueron suficientes las vidas arrebatadas, las casas reducidas

a una armazón de palos y hierros desplomados,

que aun restauradas nunca podrían volver a ser las mismas.

La compasión, claro, es otra cosa

que haber saqueado una tierra con tal ferocidad que lo que queda

está tan malogrado que ya no sirve ni como alimento

ni como trofeo de guerra.

En el corto tiempo de gracia antes de la caída,

las mujeres, esos yuyos siempre demasiado crecidos,

andamos por ahí, perdidas y felices, esperando lo que no suele llegar:

la compañía del hermano que no tenga terror a lo desconocido,

a lo sensible. No el hermano que pueda impedir la caída

sino ese capaz de caer junto a nosotras,

desobedeciendo la ley que establece

la universalidad de la conquista, la belleza

de la bota del cazador sobre el cuello partido de la leona

y de su cría. El hermano incapaz de levantar su brazo para marcar a fuego

la espalda de la hermana, la señal que los separaría para siempre,

cada cual en el mundo que le toca: él a causar el daño, ella a sufrirlo

y a engendrar la venganza

del débil que un día se levanta, el esclavo

que incendia la casa del amo y se fuga

y elude el castigo. El mal está en la sangre hace ya tanto

que está diluido y es indiscernible del líquido

que el corazón bombea: el patrón ama esto y el hermano lo sufre,

tan malherido como la mujer a la que él debería

lastimar. El dolor sigue su curso, indiferente,

y el pozo sigue comiéndose vida tras vida, y seguirá,

a menos que algo pase,

un acto de desobediencia casi imposible de imaginar,

como si de repente el cazador se detuviera justo antes del disparo

porque sintió en la carne propia la agitación de la sangre

de su víctima, el terror ante la inminencia de la muerte,

y supo que formar parte de la especie dominante

es ser como una fiera que ha caído

en una trampa de metal que te destroza lentamente

cada músculo, cada ligamento,

para que te desangres antes de poder escapar.

CLAUDIA MASIN (del libro inédito “La cura”) Nació en Resistencia, Chaco, Argentina, en 1972. Es escritora y psicoanalista. Vive desde 1990 en Buenos Aires. Coordina talleres de escritura.

Publicó los libros de poesía: “Bizarría”(Nusud, Bs.As., 1997), “Geología”(Nusud, Bs.As, 2001, reeditado por Curandera, Bs.As., 2011), “La vista”(Visor, Madrid, 2002, reeditado por Hilos, Bs.As., 2012) “El secreto (antología 1997-2007)” (Ed. De la Paz, Resistencia, 2007) “Abrigo” (Bajo la luna, Bs. As., 2007), “La plenitud” (Hilos, Bs.As., 2010, Raspabook, Murcia, 2014) y el libro de fotografías y poemas “El verano”(Ed. De la Paz, Resistencia, 2010)

Actualmente se encuentra en preparación su Antología Personal: “La materia sensible”, a ser editada en Buenos Aires en 2015 por la editorial Viajero Insomne.


Sin título

Lo he contado en un par de ocasiones. Al salir de mi casa, más cuando estaba en el centro de Capital, me quedaba un rato largo pensando en qué me iba a poner porque si era una pollera, me podrían gritar cosas, si era una remera, si eran calzas, un jean ajustado o que me quedara justo, cierto tipo de estampado, cierto color, cierto corte. Si salía con algo muy holgado me sentía una crota, no me gustaba, quería verme bonita. Pero verME bonita, yo misma, para mí misma, para quererme más, para estar más conforme conmigo misma.
Al final terminaba saliendo con un buzo holgado, unos jeans sueltos y zapatillas. Así y todo algún comentario me llevaba en el oído, alguna mirada larga, pesada, de esas que incomodan, algún acercamiento adrede y posterior susurro o el típico grito entre la muchedumbre.
La sensación, como lo he explicado varias veces, ante estas situaciones es de impotencia, te pones colorada, se te acelera el corazón, apretas los puños y se te vienen mil insultos a la boca. Sopesas que si insultas, además del agravio anterior va a venir una respuesta menos grata, como un redoble de apuesta. Te alejas maquinando y pensando en las múltiples formas de infundir una venganza, no que las vayas a realizar, pero la calentura del momento te lleva a pensar en cosas no muy bonitas, después de haber recibido una falta de respeto sin comerla ni beberla, porque para mí, personas, recibir piropos en la calle no es nada agradable, no es halagador, no es sexi, no es material que me sirva para masturbarme cuando llegue a casa, no. Es algo sucio, molesto, innecesario, inútil y es, como ya dije, una falta de respeto.
Ni hablar de las mujeres que, diariamente, además de estas injurias verbales sufren de las corporales, no? Como apoyadas, franeleos, manoseos en lugares donde la muchedumbre no te deja discernir quién carajos te acaba de tocar el culo, o, peor, ser perseguidas e injuriadas desde taxis, camionetas, motos, bicicletas, camiones, lo que te hace apretar el paso, buscar un lugar seguro (porque no pidas mucho de los vecinos, que más que chusmear y ser testigos de cómo te insultan, no van a hacer) y algo con qué defenderte.
Las veces que se me habrá saltado el corazón al ver que una camioneta sospechosa se me paraba al lado o se me acercaba lentamente.
Me acuerdo y recuerdo historias de amistades, de conocidas, que, desde muy jovencitas, sufren de este tipo de vejaciones en la vía pública. Recuerdo cómo me daba pudor usar jean a mis 13, para ir a comprar a dos cuadras al almacén del barrio, porque ya en esos tiempos me había puesto una prenda parecida y me habían gritado algo en la calle, entonces, llorando, trataba de explicarle a mi vieja que no me gustaba usar esa prenda y me mandaba a cambiar y a ponerme un jogin.
También me acuerdo del par de veces que me siguieron en auto, qué desesperación, qué feo no saber para dónde agarrar, a la noche, cuando nadie ve nada… y cuando llego a la casa del que, en ese entonces era mi novio, ver la impotencia en su expresión.
Escuchar, avergonzada, cómo personas de sexo masculino de cierta edad, gritan obscenidades a chiquitas que, tranquilamente podrían ser hasta sus nietas, ver cómo las miradas de éstos se posan sobre sus tetas o culos. Tetas o culos de criaturas! Y se quedan mirando con avidez.
No todos cogen a los 13, hay personitas que ni siquiera saben qué es seducir y son culpadas de “provocar” con sus atuendos o actitudes, y aunque lo supieran, no hay derecho.
Escuchar anécdotas de cómo, por ser mujer, en algunos trabajos pagan menos, te designan cierta tarea porque piensan que no sos capaz de otras cosas, e, inclusive, al día de hoy, no te dejan ascender o tenes que acceder a ciertos méritos para ascender.
En algunos trabajos si sos mujer y te embarazás, te despiden, en otros no sos aceptada porque podes poner en riesgo el orden o comportamiento de los compañeros… No, no lo invento, lo he vivido o le ha pasado a conocidas y amistades.
En países, al día de hoy, se le siguen practicando ablaciones a mujeres, (les extirpan los órganos sexuales para que no sientan placer, entre otros fines http://www.unicef.org/…/protec…/index_genitalmutilation.html), en algunas culturas las hacen casarse con hombres mucho mayores que ellas, siendo niñas pequeñas: imagínate a tu nieta adorada, siendo obligada a casarse con un hombre de la edad de tu yerno.
En algunos países no pueden votar, en algunas culturas las hacen vestir tapadas hasta la cabeza, en las religiones no ocupan cargos mayores, si son violadas y quedan embarazadas no tienen derecho de abortar, en algunas culturas la menstruación es considerada algo impío, en las escuelas las pibas tienen obligación de usar guardapolvos porque sus vestimentas podrían ser provocativas, a diferencia de los chicos, que pueden ir vestidos como quieran.
Siguiendo con los recuerdos, puedo poner de ejemplo cómo he visto y padecido cambios bruscos de peso, a raíz de molestias generadas por personas de diferentes ámbitos, escuela, familiares, de trabajo. Me había convertido en la “gorda del salón” para pasar, en la secundaria, a ser la “bulímica del salón” porque había bajado varios kilos una vez que comencé a asistir a ALCO. Todo esto por esa mirada de belleza que debemos percibir como correcta, niñas delgadas, de esbeltas figuras, carilindas y complacientes. Juventud y belleza supremas. Eso jode el autoestima de una persona, por eso es que el maldito bulliyng cobra tantas víctimas, bulliyng o pendejos burlándose de vos, como quieras llamarle. Una persona necesita amor, respeto y comprensión para crecer, no hostilidad ni prejuicios, considero.
He visto mujeres internadas, mujeres poner en riesgo su salud por querer acatar ese ideal de belleza a rajatabla. Hay mujeres muertas por no comer, mujeres muertas por hacer demasiado ejercicio, muertas por cirugías mal realizadas, nenitas de seis años con botox… en qué mierda nos convertimos?
Y después de contar y ejemplificar y de la cantidad de cosas sobre las que me faltaría dar ejemplo, en serio parece que no hay machismo o discriminación?
No estoy queriendo decir con esto que la violencia solamente sea contra la mujer, sería demasiado ignorante, si no que la mayoría de situaciones que acabo de retratar son dadas hacia la mujer casi en exclusividad de casos. Como pibe midamos la cantidad de pibas que te manosearon en la calle, la cantidad de mujeres mayores que te gritaron que te la querían chupar o romper el culo, la cantidad de veces que te manosearon en el subte o el bondi, las veces que recibiste algún comentario como “Si te pones esa ropa te van a violar”, “Así vas a salir vestida?”, “Pareces una atorranta” y similares (dependiendo del nivel de violencia que hayan recibido, los comentarios hostiles, son violencia).
No caigamos tampoco en la de que los hombres solamente son machistas, porque seguramente has tenido alguna amiga que te haya hecho sentir mal por el hecho de ser mujer, algún comentario negativo, alguna actitud desfavorecedora. Alguna jefa que te desestime, alguna compañera que te diga que estás gorda o que a tus espaldas haya dicho que pareces una puta por tu manera de vestir o que tenes cara de atorranta (lo he presenciado también). Madres que quieren niñas de hogar para sus hijos, madres que apañan que sus hijos golpeen a sus parejas, que alientan estas actitudes…
Es todo un círculo, una cultura silenciosa pero latente, vigente. Cada 30 horas muere una mujer en nuestro país. Violan pibas, se aprovechan de ellas, las matan y después las crucifican porque tenían minifaldas muy cortas, porque sus fotos de perfil eran provocadoras, porque si salís sola a la noche, con ese atuendo, con esa actitud, con esa borrachera todo el mundo tiene derecho de aprovecharse de vos, de violarte y hasta de matarte porque tu vida, por ser una putita no vale una mierda, porque te lo buscaste por buscona, porque te subiste al taxi equivocado, porque sí.
Por todas estas cosas y más, creo firmemente que estamos bajo una cultura machista, que existe el micromachismo y que las pequeñas actitudes dan paso a las actitudes más hostiles. Por eso considero que este 3 de Junio, asistir a la marcha es una manera de comprometerme y hacer todo lo posible por erradicar ese pensamiento unilateral, esa visión desfavorecedora de la mujer. Porque también quiero manifestarme en contra de la discriminación en cualquiera de sus formas y de apoyar la diversidad, pero también la igualdad de derechos.
Me parece que debemos poner un freno a ciertos tipos de pensamientos y evolucionarlos.
No pensar que la mujer sirve solamente para estar en la cocina, que el hombre sirve para pagar las cuentas, que el gay está enfermo, que a la lesbiana le falta que la atiendan, que los chicos son crueles y son cosas de chicos y eso les da derecho a hacer sentir mal a sus compañeros al punto de que estos comentan atrocidades, que está mal vestir un short pero está bien que te violen, que los únicos géneros válidos son el de hombre o mujer y todo lo demás es antinatural.
Espero que este Miércoles, se genere un cambio para bien y que todos comprendamos un poco más todas las cosas y nos pongamos en el lugar del otro, antes de emitir juicios.
‪#‎NiUnaMenos‬ ‪#‎NiUnaPersonaMenos‬

Luz López


nosotras, las mujeres
pobres nosotras, las mujeres, siempre con el amor propio abollado como Rastrojero para flete, siempre pensando si somos lindas, si estamos lindas, ¿para qué? ¿para quién? pobres, siempre intentando estar sexys, disfrazándonos de peteras a los 5 años porque hay que seducir hasta a las medianeras.

pobres nosotras, midiéndonos el cuerpo en todas sus dimensiones porque si alguna medida no encaja, no servimos, valemos menos, somos menos. nadie nos mide el cerebro, a nadie le importa nuestro corazón. lo que interesa es la circunferencia de nuestra cintura antes y después de engendrar, el diámetro de nuestro tobillo, el largo de nuestro pelo sin puntas florecidas ni frizz, los kilos y el porcentaje de grasa, la turgencia de las nalgas, el grosor de nuestras rodillas y el tamaño de los pozos de nuestro culo.

pobres nosotras teniendo que decidir entre nuestra carrera o una familia y mucho más pobres aun las que dicen yo no tuve que elegir, hago las dos cosas porque esas ni siquiera pueden darse cuenta de que ya eligieron. no se enteraron, las pobres.

pobres nosotras mirando siempre cómo hay que ser y haciendo cualquier cosa por ser así como se espera ¿quién espera? no sé, alguien: depilada, perfumada, comprensiva y maternal, con las tetas grandes pero paradas y que los pezones no sean como dos huevos fritos, con el trasero redondito y parado, y las piernas largas y finas y sin panza y si es posible que se marquen los abdominales y el pelo esté sedoso, lacio y largo, de un color natural, sin canas y brillante, sonriente, educada, ubicada, con la piel hidratada, cuanto menos arrugas mejor, siempre listas para el sexo infernal pero que no se note en público, fértiles pero disimulando los calambres menstruales y las manchas rojas de la bombacha, qué asco y qué humor ¿te vino, qué te pasa?

pobres nosotras, las mujeres que no nos respetamos los ciclos, los cuerpos, los deseos, las necesidades, las frustraciones ni los enojos porque todo lo teñimos de culpa: en lo más íntimo y privado de nuestro mundo alguna célula nuestra siente que nos merecemos todo porque algo estaremos haciendo mal.

pobres nosotras siendo siempre víctimas de religiones y Estados misóginos que intentaron someternos, tratarnos como de segunda, mantenernos periféricas, marginales, ignorantes, incapaces, que nos tildaron de zorras, brujas, putas, herejes, descarriadas, desubicadas, desquiciadas, estructuras que siempre se las arreglaron para convencernos de que estábamos equivocadas, que éramos rebeldes, que estábamos locas y que qué nos pasaba y quién nos entendía, estructuras que nos quemaron, pegaron, encarcelaron, enjaularon, nos taparon de pies a cabeza, no encerraron en la casa, no obligaron a casarnos sin elegir con quién, nos dejaron afuera de la escuela, del poder, de la política, de la iglesia, del mercado laboral, de la riqueza, estructuras que se creyeron dueñas de nuestras ideas y nuestros cuerpos.

pobres nosotras, las mujeres, que de pobres no tenemos nada.

Valeria Verona. Leé más:  https://blancacomoelchocolate.wordpress.com


¿CÓMO DEBE COMPORTARSE UNA DAMA?

es estúpido comenzar por el título. hay que leer todo por azar, es la mejor opción para abrir la percepción. ¿ir a buscar siempre lo que nos llama la atención? de muchos artistas siempre prefiero el lado B. y así no es como debe comportarse una dama.

una dama entrecruza las piernas al sentarse, para que no fantaseen con su sexo, o no le vean la ropa interior.

una dama se asexúa, porque teme que los hombres-bestia la tomen por una cualquiera. y, ah, por favor, ni se le ocurra encarar a un hombre. ellos tienen que moverse, ella apenas atina una mirada , una sugestión frívola que le hiela los pezones rosados o negros o violetas como unas lilas, y grandes como un paty o pequeños como una cereza. tampoco propone nada, siempre acepta la voluntad del macho conquistado que la conquista.

una dama es un fantasma en la casa. camina sobrevolando el suelo, como un primor etéreo. uno nunca sabe cuándo se tira un pedo, y probablemente defeque rosas o lirios. cocina, por supuesto, bastante bien. y es dulce con su conquistado-conquistante. un tesoro. “me gusta cuando callas, porque estás como constipada, y parece que fueras humana”, dice el gran poeta pablo neruda.

una dama no sabe volar, mucho menos coger. no conoce el sabor de una noche de placer, porque si tuviera un orgasmo, se le arruinaría la expresión de conformismo constante.

una dama… yo no quiero ser una dama.

Anónimo.


FÉMINA 1

amo ser mujer.

es un género de lucha.

siempre tengo que reinventarme, replantearme quién soy, qué estoy haciendo.

no quiero ser la mujer que la sociedad me pide.

quiero ser la mujer que amo.

cuando era chica, la imaginé libre.

podemos ser tan hermosas si nos corremos de la mirada que constantemente nos acusa de

putas

inútiles

recatadas

descoloridas

madres hijas objetos del deseo de un par de giles.

OFERTA

vos sos un pedazo de píxel.

y tu belleza depende de la

mirada de otros.

te fascinaría ser

por ejemplo,

una ferrari,

un jarrón de cerámica china,

y que todos te admiren

y te puedan comprar.

yo soy un pedazo de carne.

respiro

en cada poro

y en lo salvaje,

lo espontáneo,

ahí me van a encontrar.

vos sos un pedazo de píxel y estás en oferta.

Natasha Deligiannis.

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