Susana Chávez, la poeta que escribió “ni una muerta más” y fue asesinada

Nosotros, hace unos pocos días, estuvimos reunidos en un acto de rebeldía, y bajo una forma de lucha, que a simple vista parece algo inocente. ¿Porque quién podría sospechar de un poeta, de un poema, de alguien que escribe palabras raras?
Sin embargo, así de naïves, con libros y papelitos en las manos, con música y con pintura, fuimos rebeldes contra una amenaza de bomba que nos invitaba a no ir al Espacio Cultural Nuestros Hijos, de las Madres de Plaza de Mayo, y contra el machismo, porque dijimos “Ni una menos” . Por supuesto, no hubo represalias, porque vivimos en un país democrático. Pero hoy no es la realidad en todos lados; en México hubo alguien que se sintió amenazado por el arte de Susana Chávez, una joven poeta de la ciudad de Juárez, la más afectada por los femicidios en el México misógino de Peña Nieto. Y la mataron, sí. Ya no está más acá para escribir ni para organizar lecturas, ya no respira. Le pusieron una bolsa en la cabeza, le destrozaron una mano. No está. Nosotros estamos y defendemos su lucha. Y creemos en la poesía como elemento de la militancia. A continuación, les dejamos un poema de esta chica tan valiente, que las mujeres de todo el mundo recordarán cada vez que luchen bajo la consigna que surge de un verso de sus poemas: “Ni una muerta más”.

OCASO

Para Linda Escobedo

He perdido la cuenta de tus huesos

introduciendo mi palabra al tiempo

entonces me fui a alguna parte

con el apetito dormido.

Fuiste tú el sitio del crimen,

quién me volvió clandestina melodía,

a quien contemplo mezclada de imágenes

sentada en una butaca del cine

para ver mí sombra.

Nos enredamos en el vacío

y de la nada surge tu boca

a desprenderme a Dios del aliento

en un espejismo que me brota

por un rumor indefinido.

Surges despuntando tu lengua

liberando a Sofía de tu interior.

Aquí estás, embalsamada,

casi real entre los árboles.

Pareces un chacal,

un alebríje que me conquista

más allá de lo intocable.

Te veo desatada en una ventana

alrededor de mi otra parte

dándole a mis ojos el cierre final.

A veces, también te veo

atrapada en un secreto

que duele entre mi carne.

Así voy avanzando paso a paso

tomando de una mano tu ruptura

y acariciando con la otra

los cabellos de alguien

por quien toco la magnánima vehemencia.

Así voy en mi misma

perdiendo la cuenta de tus huesos.

Poema extraído de su blog: http://primeratormenta.blogspot.com.ar/

Sin título

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