La literatura argentina de los 70’s como una usina de identidades

Conti, Urondo, Oesterheld y Santoro fueron militantes políticos que además eran escritores y dejaron una vasta obra, no muy difundida por las grandes editoriales. Un proyecto de lectura y escritura con adolescentes busca recoger su legado y mostrar la riqueza de nuestro “suelo literario”, como un lugar desde donde pensar la identidad y conocer más sobre la historia argentina. Por qué la literatura no está solamente en los libros.

Por Natasha Deligiannis*

Estudié en los fines de los 90’s, esos años tan difíciles para todos los argentinos, en una escuela de doble jornada en La Boca. Nos daban los almuerzos; algunos los pagábamos, con o sin beca, y otros, no, porque no alcanzaba la plata. Pero todos comíamos ahí, en mesas enormes que compartíamos cada mediodía. Afuera nuestros viejos la remaban como podían; en el sur no es fácil. Tenía diez u once cuando conocí a una bibliotecaria, llamémosla Eva, que me mostró que los libros no eran solamente cosas mercantiles: a través de ella me hice un amigo por carta, de otra biblioteca donde ella trabajaba. Con ese chico nos unió, al principio, el gusto por Harry Potter, que estaba muy de moda entre los pibes. Sin embargo, con mis maestras conocí también a grandes autoras argentinas que escribían para chicos, como Graciela Montes, Elsa Bornemann y María Elena Walsh, con sus textos ubicados en universos locales mucho más tangibles y relacionados con nuestra historia, y no por eso menos fantásticos. Los libros, entonces, me ampliaron los horizontes porque de alguna manera, eran una invitación a soñar. Podía viajar a otras escuelas por carta; podía ser el puntapié para que, por ejemplo, invitaran a escritores para que nos contaran cuentos. Así entendí que los libros abren puertas y ventanas. Este tipo de experiencias transformadoras son las que vale la pena multiplicar en la vida tanto de niños como de adolescentes.

Como escritora, como poeta, como militante de la cultura, siento el compromiso de hacer algo parecido a lo que lo que emprendieron mis maestras boquenses: mostrar nuevos universos literarios, desde campo semántico local, para que conozcamos y valoremos lo propio, y para que ese suelo literario nos permita volver a pensarnos, en un contexto histórico más amplio que lo que la cultura y los medios masivos nos quieren hacer creer. Con este espíritu es que realizamos el proyecto de Jornadas de Lectura y Escritura en el ECuNHi, junto a la coordinadora del área de Letras, Lucía Buceta. ¡Y mirá si no va a ser simbólico hacerlo en la ex ESMA, en la casa de las Madres de la Plaza de Mayo!

La idea es desarrollar actividades con adolescentes convocados por el programa nacional de Centros de Actividades Juveniles (CAJ) del Ministerio de Educación de la Nación, facilitando una aproximación a la obra de Roberto Santoro, Haroldo Conti, Francisco “Paco” Urondo y Héctor Germán Oesterheld. Como base, se utilizará la colección “Presentes” recientemente publicada por el Plan Nacional de Lectura, con el fin de rescatar y difundir sus particulares proyectos literarios, muchas veces dejados fuera del canon literario establecido. Buscamos poner en manos de los jóvenes textos a los que tal vez no accederían tan fácilmente, desplazados por los best-sellers, los “clásicos universales”, y otras obras más actuales. Pero esos libros son mucho más que palabras: expresan una época histórica en constante interpretación y conversación con el presente; muestran formas de vida y formas de pensar la literatura. Bajo este prisma, invitaremos a los jóvenes a producir lecturas críticas, convocándolos además a producir textos u otros contenidos artísticos de producción propia. Proponemos relectura y reescrituras, y también la pregunta por la identidad, porque la literatura es una manera de definirse y transformarse.

Por último, pensamos que el desarrollo de esta iniciativa en el contexto de un espacio de la memoria, implica una oportunidad pedagógica particular y significativa, que se amalgama con el relato del momento histórico que atravesó a Conti, Urondo, Oesterheld y Santoro. La palabra respira en cada uno de nosotros. La palabra es un arma de lucha.

* Natasha Deligiannis (1990) nació en Buenos Aires. Estudia Abogacía en la Facultad de Derecho (UBA). Desde muy joven comenzó a escribir poesía, participando de concursos, como el Franca Jarach, en el Colegio Nacional de Buenos Aires, y de folletines y fanzines. Publicó en antologías poéticas de las Editoriales Nulú Bonsai y Clara Beter. Es responsable del Colectivo de escritores Poetas Peronistas, que realiza diversas actividades culturales.

http://nuestroshijos.org.ar/event/jornada-de-escritura-y-lectura-para-adolescentes/

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