CRÓNICA: Mil poemas, mil flores

Por Natasha Deligiannis

Creemos que este domingo en “Mil poemas, mil flores” se respiró, al menos, un poco de poesía. Desde la crudeza del guionista Gabriel Reches, denunciando los distintos estamentos de la violencia laboral, hasta los poemas sobre la vida de la comunidad paraguaya en Argentina, de Patricia González López. También pasando por las chicas golpeadas, muertas de Flor Cogdagnone, que hablan en versos diciendo que basta de violencia de género, ya no más. O por la pluma de Julián Axat, que da vida a un Rimbaud en la CGT, un poeta sindicalizado.

Tal vez suene pretencioso decir que hicimos algo original. Pero la verdad es esa: que creamos un marco poético, un acontecimiento artístico, en el Centro Cultural Kirchner, el lugar que este gobierno destinó para que todos -no sólo los que pueden pagar- accedan a las múltiples facetas de las artes.

996138_324267301030943_229293676551046313_n

Hubo música del violoncello de la jujeña Olga Farías, y no faltaron las fotos de la militancia y de la lucha proyectadas en el fondo, de Sebastián Miquel. Al mismo tiempo, entre el público, el artista visual Grone De Luca se inspiró y pintó, exponiendo el resultado al final de la actividad. Todo esto y más pasó: más porque el público estuvo ahí, escuchando atento, reaccionando, recreando lo que pasaba por el tamiz de su experiencia.

Entendemos que lo que se compartió, entonces, no fue algo menor, y por eso nos resulta una falta de respeto al pueblo aquellas opiniones que encontramos en boca de algunos artistas que hablan de que el Cultural Kirchner es “demasiado grande”, o que ir “es agacharse”, o que “con esa plata debería pagarse la deuda”, entre otras frases poco felices.

El acceso a la cultura no debe ser concebido como un bien de lujo, al que accede la clase media instruida, o las clases altas. La cultura debe ser un derecho, pero no sólo el poder apreciar el arte, sino que sea el mismo pueblo, nuestra gente, la que pueda expresarlo.

El arte no es de nadie, es de todos. La cultura, de igual modo, la conformamos todos. El contenido de un libro no puede leerse sin los márgenes que no están presentes en él: todo lo que no se dice, existe por fuera y hace a lo que se hace presente. Y todos esos deshechos de la cultura autorizada van alzarse, siempre y cuando siga dándose lugar a lo nuevo, a lo que fue corrido por la fuerza, o por la ignorancia.

Esos cabecitas negras, esos “choripaneros”, esos dones y doñas nadie van a tomar la cultura por asalto: por prepotencia de lucha, porque es un derecho que les pertenece. Yo misma soy una de ellos.

12109290_324267311030942_7519792774195549628_n

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s