Dos poemas políticos, por Sol Giles y Gito Minore

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QUE RESISTIR SEA ORGANIZAR
Que pinten y esculpan las más preciosas y transgresoras obras, los artistas.
Que escriban sobre amores de barrio y sin catarsis ombliguistas, los poetas.
Que la historia no sea sinónimo de tragedia y que aprendan más del alumno, los maestros.
Que estremezcan con oscilantes melodías y canten hasta quedarse sin voz ni temblor, los músicos,
Que construyan puentes, casas y plazas en las que nos juntemos todos, los obreros.
Que reflejen la realidad que ven sus propios ojos y no la que imponen las pantallas, los periodistas.
Que bailen con mil nietos y en cada paso les enseñen a defender sus derechos, los abuelos.
Que recuerden que nada es para siempre y distingan estabilidad de burocracia, los oficinistas.
Que en cada escuela haya un centro de estudiantes y preserven el futuro más futuro, los pibes.
Que se agremien y exijan tanto un tomógrafo como una jeringa, los médicos.
Que no esperen que el agua les tape el cuello y el despido sea una excusa, los empresarios y cooperativistas.
Que lo primero en comprender sea que su carrera no es sólo para ellos, los universitarios.
Que lleven en sus manos la mejor herramienta para exigir y transformar, los desocupados.
Que no renuncien ni olviden, que investiguen hasta el fondo y se nieguen una y mil veces al exilio, los científicos.
Que no se arrodillen ante el Mercado y sientan que detrás de cada número hay una vida, los economistas.
Que amparen las causas nobles y no se escuden en las vetustas normas y costumbres para justificar honorarios manchados de impunidad, los abogados.
Que abandonen los polvorientos escritorios para escribir desde las plazas aquello que la academia no te enseña, los politólogos, los filósofos, los literatos.
Que no digan más ´yo sabía´ sino ´también soy pueblo´, los intelectuales.
Que hablen del contexto y encuentren la cura enunciando que la Patria es el otro, los psicólogos y psicoanalistas.
Que en vez de tirar piedras, tiren proyectos los opositores,
Que sigamos de pie y haya lugar para todos,
Que no se trate de una ráfaga fugaz para los que recién llegan,
Que no se crean dueños de todos los que ya estaban,
Que no pisemos el palito entre nosotros,
Que resistir no sea agazaparse ni someterse,
Que nadie se siente en la banquina,
Que no nos conformemos fácil,
Que Ella no se va
así como Él no se fue.
Que somos muchos,
Que estemos juntos
y organizados. Que nos empoderemos todos, Que al fin y al cabo nadie olvide que todos somos empoderados.
Que aquí no se rinde nadie…
sólo nos estamos preparando.

Por Sol Giles.

El abrazo y la metáfora

Agazapados y no
permanecieron al acecho
y ahora finalmente
lo lograron,
eso parece.
Se lo merecen,
bien lo dicen,
fueron años soportando
la inquina del ninguneo,
el desprestigio de los viejos cuadros
descolgados,
la mentira vengativa
de lo que para una mitad,
fue la verdad histórica.
Ahí los tenés,
volvieron todos,
los que nunca se fueron,
los que estuvieron horadando
lo que los otros
nosotros llamamos modelo,
los que padecieron cada conquista pública
como una derrota privada,
los que endilgaron de demagogia
malentendiendo la palabra pueblo,
y se tuvieron que tragar
el veneno
durante tantos años.
Ahí los tenés,
volvieron,
gozando los retroactivos
de los negocios postergados,
multiplicando la leche derramada de ayer.
Miralos bien,
están llenos de entusiasmo,
bailando sobre la fantasía
que supone
volver a tener de rodillas
a los que nunca se les debieron
poner de pie.
Eufóricos, engolosinados,
a los gritos piden una pala
otorgarle a la negrada,
ya acariciando la idea
de la necesidad de múltiples pozos,
para enterrar
los muertos que no pudieron matar
hasta ayer
y que mañana
solitos solitos se aniquilarán
compitiendo por un plato de arroz.
Miralos,
fijate como lo gozan,
tanto los que se quedaron
con la parte sabrosa del botín
como los energúmenos
que los acompañaron
por el globo y el aire
de que estaban inflados.
Ahí están festejando,
la falsa alegría
que de pura bronca nomás,
llaman revolución.
Miremoslós,
no dejemos de mirarlos
bailando,
mientras nosotros nos quedamos
con la memoria y la palabra,
con el amor y las mil flores,
con el abrazo y la metáfora.

Por Gito Minore.

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