La poesía de Diana Bellesi

DIANA BELLESSI 

POESÍAS

Un decir
Adonde se detiene la mirada es puro asombro
como en esa pareja de zorzales en la rama
del sauce, un decir despiojándose, con caricias
que enlazan un cogote a otro y pico va y pico
viene entre las plumas hasta parece se besaran
o se dieran de comer los piojitos mutuamente
bajo el sol de la atardecida rama gusto da
detener la mirada sin pensar en otra cosa
para ver el amor que sostiene como una red
a la vida en la arena aquí y allá por un momento
de distraída nomás y no de sabia sinó
vacía de esa mercancía mayor que es siempre
yo en el centro y no la sombra o luz del cauce único
adonde va y se lava ahora sola la mirada

El jardín de los milagros
Temprano en la mañana mi madre intenta
llamarme por teléfono, y en la tarde
luego me cuenta: “tan hermosa noticia
tengo”, con una voz de aterciopelado
misterio, muy serena y suave anunciando
“la pequeña magnolia se abrió en dos flores
por primera vez”. Hay justicia, pensé
con un agua dulce que se abría paso
en mi corazón. Esa magnolia que ella
plantó bajo la mirada de mi padre
años atrás diciéndole melancólico
“si no la verás florecer, tarda tanto”
Y yo, verano tras verano mentía
un poco o creía o pasaba revista
de las pequeñas magnolias florecidas
que supe visitar en una placita
por Colegiales, adonde robé aquella
reina blanca, perfumada y frágil que huelo
aún en la distancia como si fuera,
como si hubiera sido una ostia pascual
o el cuerpo de la amada, la comunión
con lo bello del mundo, como mi madre
lo siente ahora y lo dice en esa voz
que me parece el cantar de los cantares
Florecerá, le aseguraba, el próximo
verano, ya verás, y hoy ha sido visto,
esta vez se unieron belleza y justicia
para ganarles juntas, las dos al tiempo

La cara oculta
Misterioso es siempre ver el otro lado
como un doblez que no crece aunque empuja
a la superficie indicios de belleza
o de pánico para recordarnos algo
allí guardado, escapulario que reza
lo bueno está en todas partes y así
lo malo, pero antes, pero ahora quisiera
fijar los ojos en semejante cosa
oculta que me llena, no sé, de dulzura
pienso. Estos hombres, obligándose
siempre a parecer tan duros, obligados
quizá a esconderse como lo hace la luna
con una de sus caras, y de repente
la muestran, hoy el Juanchi, tijera en mano
dispuesta para la poda veraniega
se detuvo en seco frente al manzano
y dijo quedo: un nido hay, con pichones
de zorzalito, voy a esperar que crezcan
Allí se hace silencio, como si fuera
religiosa vergüenza o pavura acaso
o simplemente rendición ante el milagro
Tanto de madre en cada varón liberto
aunque un poco asustado, no pueden más
y a veces yo tampoco, sí señor, o usted
señora cuentemé, no le pasa a veces?
¿Qué?,
el otro lado de las cosas simplemente

Día del perdón
De todas las cosas que me han pasado en esta vida
son las inocentes las que recuerdo con hondura
y más mientras los años a disparada como potros
en una estela de polvo también pasan y pasan,
pero el vicio nunca acaba de andar así ensuciando
esa claridad solita que viene por encanto
y por gualicho bruto se va de andar pensando fiero
o pensando mal de esto o de aquello y sobre todo
de la siempre linda inocencia franca para darle
a los demás y más aún de la que tienen los otros
o ganas de tenerlas de seguro como yo,
dar y recibir así de ida y vuelta y natural
si miramos bien las cosas qué fácil es perderse
en belleza inocente que no calcula porque ve
solamente hondura o ese espesor de la vida único
al hacer las cuentas donde es llamado el instante
que no nos dio cosa ninguna más que el alma entera
y sabionda de saber nada se lleva y sólo fue
ganar fue seguir en la montura sutil del viento
Diana Bellessi nació en Zavalla, provincia de Santa Fe, Argentina, en 1946. Ha publicado Crucero ecuatorial (1981), Tributo del Mudo (1982), Danzante de doble máscara (1985). En 1988 se editó Eroica, libro que fue seguido, en 1991, por Buena travesía, buena ventura pequeña Uli; El jardín, de 1993 y Sur, de 1998. Como traductora publicó Contéstame, baila mi danza (selección de poetas norteamericanas contemporáneas, 1984, cuya reedición aumentada se publicó en 1996); Gemelas del sueño, junto a Ursula Le Guin, en 1998, y Desnuda y aguda la dulzura de la vida (poesía de Sophia de Mello Breyner, 2002). Parte de su obra se reunió en las antologíasColibrí, ¡lanza relámpagos!, de 1996, y Leyenda y Antología Poética, de 2002. Lo propio y lo ajeno, de 1996, reeditado en 2006, contiene su producción ensayística. Sus títulos más recientes son Mate cocido (2002), La edad dorada (2003) y La rebelión del instante (2005). En 1993, le fue otorgada la beca Guggenheim en Poesía, y en 1996, la beca Trayectoria en las Artes de la Fundación Antorchas.

FUENTE: http://www.revistatodavia.com.ar/todavia16/notas/bellesi/txtbellesi.html
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