17 de octubre – 70 años la misma plaza – ensayo poético

Hoy cumpliría años un exponente del peronismo que nos devolvió la esperanza en la política como herramienta de transformación: Néstor Kirchner. Por eso publicamos este ensayo escrito por el compañero Pablo Campos, a fin de reflexionar sobre este movimiento que no deja de transformarse y que hoy, hace más de 70 años de su creación, no pierde actualidad ni importancia en la realidad del país. Brindamos por Néstor y por muchos años más de peronismo.

nestor
Télam -Buenos Aires- 14/10/2010 El presidente del Unasur, Nestor Kirchner, saluda durante el acto de oficialización de la creación de la casa de altos estudios, que encabezó la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner, en la sede del Rectorado de la Universidad Nacional de Moreno. Foto: Sergio Quinteros/Télam/jcp

Nos recuerdan llegar un 17 de octubre, cuando la realidad es, fue y será que siempre estuvimos llegando. Nos recuerdan ensuciando sus fuentes, pisando su pasto, nos recuerdan camisa abierta al sol, nos recuerdan en el preludio de la pequeña fiesta oligarca del centenario. Buenos Aires, su hermosa Paris de America se inundaba un 17 de octubre de 1945 de un malón que creían vencido hace tiempo atrás, allá lejos por Bartolomé Mitre y Sarmiento. Veníamos de la America profunda y olvidada, pero también de los sucios inmigrantes, éramos una mixtura de culturas nacida fuera de las catedrales, un ser nacional invisible a los salones de los Anchorena y amigos. Nos recuerdan un 17 de octubre de 1945, pero la marea siempre estuvo. Ese día recuperamos la memoria, recuperamos el deseo de lucha, recuperamos nuestro derecho e inundamos la ciudad. Esa Plaza que nos prohibieron con traiciones y mentiras volvía a nuestras manos.

¿Que vio el pueblo en Perón para abrazarlo? ¿Qué vio Perón en el pueblo? Quizás Perón simplemente los vio cara a caro, quizás Perón vio lo que otros no veían obnubilados por los espejitos de colores que llegaban de Europa. Quizás, solo quizás, el pueblo vio en Perón el caudillo que no pudo ser Irigoyen, a aquellos líderes que caminan junto al pueblo. ¿Cómo no ver en aquella movilización al fantasma del Chacho y su malón descalzo que se levantaba junto a su líder teniendo todo por perder? Como no ver a los chisperos de French y Beruti pisando esa misma plaza una semana de 1810? ¿Cómo no ver a Felipe Varela levantando las banderas de una hermandad latinoamericana?

La plaza y el Peronismo viven la misma historia de la patria inconclusa, de las luchas entre civilización y barbarie. Las masas populares vienen confrontando contra el poder portuario desde la primera gota de sangre derramada en estas tierras. Los poderes instalados en el puerto de Buenos Aires siempre orientaron su horizonte hacia Europa,  espaldas al interior, espaldas al pueblo. Lucha que creyeron vencer con la consolidación del Estado Nacional y la aniquilación de los caudillos y malones del interior del país y del Paraguay nacionalista de Solano Lopez. Desde entonces el paradigma civilizatorio vencedor creo forjar una patria de mentiras, una patria extranjera.

Creo, porque las mareas se replegaron esperando volver, porque siempre vuelven, con ímpetu y fuerza. Como intentaron volver con Irigoyen a pesar del fracaso y el entreguismo del partido radical al liberalismo representado por Alvear (digno apellido de entreguistas al servicio del colonialismo Imperial). Creo en ese ir y venir terco y abrupto contra la metrópolis portuaria, creo en el pueblo pisando la plaza de mayo, aquel 17 de octubre, en defensa del nuevo caudillo, pero de las mismas eternas banderas.

Plaza de pueblos vivos y fantasmas, de vivas y silencios. Setenta años de luchas, de victorias, de derrotas tambien. En esa plaza vivamos a Perón, en esa misma plaza nos descuartizaron con bronca y gorilismo. Esa querida plaza fue resistencia cuando la creíamos veíamos vacía y silenciosa, y en realidad el pasado y la memoria la mantenían llena. El pueblo la inundo de mitos, aun oscura, cuando se replegaba echado al exilio su líder. Nos quisieron prohibir, desaparecer, borrar de la historia en aquellos años de resistencia. Resistencia de un pueblo que no olvido, no dejo de luchar, un pueblo que ante la derrota se agazapa y esperar cuando volver.

Siempre estamos volviendo, somos luchadores con ímpetu y rebeldía. Llevamos a cuestas derrotas y victorias, llevamos incrustados en nuestro cuerpo las bombas del 55, llevamos los desaparecidos en el bolsillo de la memoria, llevamos el neoliberalismo de los noventa.

Aquel 17 de octubre se proyecta sobre la plaza. Día a día, sin importar fecha, se revive con cada movilización del nuevo, viejo, y mismo pueblo. Aquí estamos, luchando, levantando las mismas eternas banderas: justicia social, independencia económica y soberanía política. La plaza se llena de figuras en blanco y negro con figuras a color, es que estamos todos, desde siempre luchando por una patria justicialista.

A setenta años hoy me paro en la plaza y me atraviesan las luchas y los mártires, todos son nuestros hermanos. Tantas flores han quedado en el camino. De ellos, por ellos y junto a ellos seguimos hoy luchando, rebeldes y peronistas.

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