Poemas por el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia

Agradecemos a todos los poetas que nos enviaron sus textos para el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia. Algunos de ellos fueron seleccionados para formar parte del panfleto poético que entregaremos gratuitamente durante la marcha de este 24 de marzo para que no haya olvido ni perdón.CdMLFQFWEAASoUe

4 de junio de 1976 *, por Gerardo Burton.

la luna alumbró veintitrés veces
esta misma noche oscura

entre sueños de tinieblas y gárgaras de metralla
¿dónde los ojos inocentes?
¿dónde los cuerpos en el río?
nunca el plata fue tan rojo

a dios se lo buscaba en esta pampa de dolor
pero los jerarcas cerraron
las puertas de los templos

sólo algunos cantos de esperanza, hilos de amor
en el aire donde danzaba
la paz como una luz
como una cruz
que gira en el vacío

* pertenece al libro “voces cerca del cristo verde”, publicado en 2001.


Que esté en la plaza, por Claudia Almada.

Qué esté en la plaza
me digo
no la palabra
el corazón como
un puñito levantado
los pies inquietos
de tambores
negros
de Tarkas
de quenas
de moras guitarras.
Qué esté en la plaza
entre los pañuelos
las rondas
los compañeros
que diga presente
que diga ahora y siempre
como un aguijón
como un lápiz
como el final de los bastones
de las picanas.
Qué resista que recuerde
que grite justicia verdad
que esté en la plaza
no, la palabra sola sino puñito
lágrima abrazo
el corazón embravecido
en un papel
que pase de mano
en mano
que
desprecie los vuelos
al mar y al desencanto
hasta volverse ilegible
hasta hacerse grito
hasta quedar
arrugadito
corazón puño en alto
por los que murieron.


Palabras en el aire, por Tamara Pardón (San Martín de los Andes).

Somos nuestros muertos.
Lo dijo champurreando un poeta querido
hace algunos meses.
Las palabras quedaron en el aire,
persistentes en su afán saltar
la frontera del puño,
del recuerdo,
de los dientes.
De ese mundo despedazado
eterno y frágil.

Hoy
esas palabras las trajo el Negro en su mochila,
junto con el fiambre y el vino.
Servidas en la mesa con aceitunas y  pan,
duraron toda la noche

Mis muertos  hablan bastante seguido,
suelen gozar de buena salud.
Extrañan la comida picante,
los relatos de la selva,
viajar en colectivo al lado de la vida.

Íbamos a cambiar el mundo…
Y cuando saliste
ni siquiera podías cruzar la calle.
Salvame, balbuceabas.
Por estos días, estoy en eso.

 


S/T, por José Manuel Gutiérrez (Neuquén).

1) No se va a olvidar el pueblo, de todo lo que vivió, ya sean sus padres o sus abuelos, en la memoria ya quedo.
Y se va a ir transmitiendo de la mano de la verdad, este sentimiento argentino de buscar la justicia sin descansar.

2)Quiero seguir creyendo que existe la justicia, aunque no sé como es ella, la imagino libre y la imagino viva, la tienen apuntada y de rodillas, contra una pared. Eso les sale bien.

3)La memoria yo la tengo, y conozco la verdad,
Pasa el tiempo y no comprendo,
¿ Y la justicia, donde esta?

4) Luchan todos lucho yo,
Muere el pueblo y yo también.
A los que poseen la memoria, les duele el alma y se les desgarra la piel.
El silencio y lo que ocultan, que desde lejos se ve.
… Cuando te esconden la verdad, y se borran las sonrisas…
¿Donde esta la justicia que la quiero conocer?


Poema, por Conrado Rudy Astudilla.

Fueron 30.000 vidas sueños deseos que no nos han dejado
siguen aquí en cada memoria de sus amigos y compañeros
están aquí en cada nombre cuando gritamos “¡Presente!”
somos su reservorio de recuerdos su resistencia también
cuarenta años desde ese fatídico veinticuatro de marzo
la bota militar la cruz clerical el bolsillo comercial y más
todos cómplices todos cínicos odiadores de la democracia
aún le debemos justicia verdad y memoria a las madres
a las abuelas a los padres a los hijos a toda víctima
de la mayor tragedia vivida entre hermanos de Argentina
una sola consigna se me atraviesa en la garganta hoy
“No olvidar jamás no dejar de luchar y resistir en su nombre”.


Ninguno más, por Cecilia Elsa Collazo.

Tengo un hueco en el cuerpo, un cuerpo en el hueco

Magnolias eran. Flores en primavera.

Cortadas antes del fruto o con el fruto marcado.

Hueso descarnado en el hueco.

La fosa limpia. Sucio el que te tira.

Verdes y azules te arrancan de la tierra

y te hacen más presente.

Herida que no sutura, costura que no se cierra.

No hay médico para la historia.

Patria sangrante sobre este piso de hombres bien conocidos,
No quiero ningún desaparecido.
Ni agua del plata que te diluya, ni tierra que te acongoje
Ni hijos que se te resten, ni abuelos que aún te lloren.

Ninguno más que nos falte en el suelo de este campo.

No más desaparecidos. Ninguno. Ni uno.


Olor a azufre, por Luciana Cano.

Cabizbajos
Con la esperanza en el bolsillo,a punto de ser tirada.
Desde que estan rotos de espiritu,ya van tres sabados que se cobijan con saudades.
La luz cuesta como los dias pero acuerdan gastarla en sus oidos.
Le sacan el polvo a los juegos de mesa y la caja de fotos vuelve, devolviendolos a pedazos.
Este domingo no hubo cola en el super. Volvieron las antiguas recetas.
El menú ya es otro,como sus caras.
Retornaron viejos oficios.
Los pescadores volvieron al puente.
Las horas agonizan entre tanto bombardeo despiadado.
No hay reparo.
Así se respira en este nido rodeado de buitres.
Así se vive desde que metió la cola el diablo.


1976, año del Dragón, por Juan Sebastián Villarreal.

Va a nacer un dragón,

pónganle cadenas a la madre.

Va a nacer un dragón,
maten al padre.

Va a nacer un dragón,
róbenselo.

Va a nacer un dragón.


Lucha 114, por Nieves Martínez.

Buscar entre los granos de arena
en la inmensidad del agua
buscar entre la tierra apelmazada que no deja aire
buscar y buscar día tras día
buscar esas manos con los ojos vendados, palpar pieles hasta marearnos,
soñar aquel perfume ,una vos con nombre propio,
buscar riendo, llorando, abrazada al silencio,
esquivando las caras que giran para no ver
buscar entre en el ruido de los trenes, en la vereda, la plaza,
en hospitales, en las caras de los niños, de todos los niños por años! muchos años
buscar en las noches de lluvia, en las ardientes del verano
buscar incansable inquebrantable
escapando cada día a la muerte que se sienta sigilosa, anunciando: queda un día menos
urgir la búsqueda, gritando escribiendo, exhausta
buscar,
no tan al fin encontrar ,encontrarse,
no tan al fin mirarse , reconocerse, poder amarse!
que nos encuentre la vida bailando, legitimando,
que nos encuentre juntos soñando, construyendo caminos en la verdad,
puentes hacia la luz, abierto el corazón, sagrada la mirada.
¡Que nos encuentre!


17 de octubre, por Silvia Colombo.

Llegaron desde lejos

Atravesando barrios

Llevaban en el pecho

Una misma canción.

En trenes, caminando

Llenando los tranvías

A nado atravesando

El riacho marrón.

Oscuros, desgreñados,

Las crenchas despeinadas

Llevaban en el cuerpo

Estigmas de carbón.

 

No eran ciudadanos

De la París del centro

La culta y orgullosa

Aldea de neón.

Venían del suburbio

De la patria escondida

Eternos exiliados

En su propia nación.

Traían sus acentos

Sus rostros, sus olores,

Sus reclamos de siglos

Su  “atroz” postergación

Provocaron sorpresa,

Pavor, asco infinito

Escándalo de viejas

Terror a la invasión.

Pero igual avanzaron

Bajo el sol lascerante

De esa tarde de octubre

A buscar un balcón.

La Historia,

esa vieja chistosa

Les abrió su compuerta

Y los hizo pasar

Y nunca más se fueron

Ocuparon las plazas

Fueron presos, proscriptos

Por seguir repitiendo

Como en aquella tarde

De Octubre caluroso

En mangas de camisa

“la vida por Perón”!

 

 

 

 

 

 

 

 

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