Nos sumamos a #LeamosAutoras

¿Qué significa el hashtag #LeamosAutoras?

Info acá: https://unpastiche.org/2016/10/11/lanzamos-la-campana-leamosautoras-en-latinoamerica/

¿Por qué nos sumamos a esta campaña?

No es una novedad la limitación machista a muchas mujeres/transgénero/travestis en el ámbito editorial y de la literatura en general (Infografías: https://unpastiche.org/2016/12/19/monitoreo-de-medios-leamosautoras-por-mas-mujeres-en-la-literatura-latinoamericana). Por esa razón, queremos visibilizar la obra de escritoras a través de esta movida digital, y dar cuenta una vez más de la discriminación por razones de género. En concordancia con las actividades que venimos llevando a cabo, como el Primer Encuentro de Literatura y Género (2016), tomamos esta decisión. Empezamos recomendando a poetas latinoamericanas clásicas, que no pueden faltarte en la biblioteca -virtual o real-.

alfonsina-storni-01-750x524.jpgLa loba

Alfonsina Storni (Argentina)

Yo soy como la loba.
Quebré con el rebaño
Y me fui a la montaña
Fatigada del llano.

Yo tengo un hijo fruto del amor, de amor sin ley,
Que no pude ser como las otras, casta de buey
Con yugo al cuello; ¡libre se eleve mi cabeza!
Yo quiero con mis manos apartar la maleza.

Mirad cómo se ríen y cómo me señalan
Porque lo digo así: (Las ovejitas balan
Porque ven que una loba ha entrado en el corral
Y saben que las lobas vienen del matorral).

¡Pobrecitas y mansas ovejas del rebaño!
No temáis a la loba, ella no os hará daño.
Pero tampoco riáis, que sus dientes son finos
¡Y en el bosque aprendieron sus manejos felinos!

No os robará la loba al pastor, no os inquietéis;
Yo sé que alguien lo dijo y vosotras lo creéis
Pero sin fundamento, que no sabe robar
Esa loba; ¡sus dientes son armas de matar!

Ha entrado en el corral porque sí, porque gusta
De ver cómo al llegar el rebaño se asusta,
Y cómo disimula con risas su temor
Bosquejando en el gesto un extraño escozor…

Id si acaso podéis frente a frente a la loba
Y robadle el cachorro; no vayáis en la boba
Conjunción de un rebaño ni llevéis un pastor…
¡Id solas! ¡Fuerza a fuerza oponed el valor!

Ovejitas, mostradme los dientes. ¡Qué pequeños!
No podréis, pobrecitas, caminar sin los dueños
Por la montaña abrupta, que si el tigre os acecha
No sabréis defenderos, moriréis en la brecha.

Yo soy como la loba. Ando sola y me río
Del rebaño. El sustento me lo gano y es mío
Donde quiera que sea, que yo tengo una mano
Que sabe trabajar y un cerebro que es sano.

La que pueda seguirme que se venga conmigo.
Pero yo estoy de pie, de frente al enemigo,
La vida, y no temo su arrebato fatal
Porque tengo en la mano siempre pronto un puñal.

El hijo y después yo y después… ¡lo que sea!
Aquello que me llame más pronto a la pelea.
A veces la ilusión de un capullo de amor
Que yo sé malograr antes que se haga flor.

Yo soy como la loba,
Quebré con el rebaño
Y me fui a la montaña
Fatigada del llano.


Besos

Gabriela Mistral (Chile)

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero…? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos… vibró un beso,
y qué viste después…? Sangre en mis labios.

Yo te enseñé a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.


El otro

Rosario Castellanos (México)

¿Por qué decir nombres de dioses, astros
espumas de un océano invisible,
polen de los jardines más remotos?
Si nos duele la vida, si cada día llega
desgarrando la entraña, si cada noche cae
convulsa, asesinada.
Si nos duele el dolor en alguien, en un hombre
al que no conocemos, pero está
presente a todas horas y es la víctima
y el enemigo y el amor y todo
lo que nos falta para ser enteros.
Nunca digas que es tuya la tiniebla,
no te bebas de un sorbo la alegría.
Mira a tu alrededor: hay otro, siempre hay otro.
Lo que él respira es lo que a ti te asfixia,
lo que come es tu hambre.
Muere con la mitad más pura de tu muerte.


Árbol de magnolias…

Marosa Di Giorgio (Uruguay)

Árbol de magnolias,
te conocí el día primero de mi infancia,
a lo lejos te confundes con la abuela, de cerca, eres el aparador
de donde ella sacaba el almíbar y las tazas.
De ti bajaron los ladrones;
Melchor, Gaspar y Baltasar;
de ti bajaban los pastores y los gatos;
los pastores, enamorados como gatos,
los gatos, serios como hombres, con sus bigotes y sus ojos de enamorados
Esclava negra sosteniendo criaturitas, inmóviles, nacaradas.
Virgen María de velo negro,
de velo blanco, allá en el patio.
Eres la abuela, eres mamá, eres Marosa, todo eres, con tu
eterna
juventud, tu vejez eterna,
niña de Comunión, niña de novia,
niña de muerte.
De ti sacaban las estrellas como tazas,
las tazas como estrellas.
Estuvo oculto en tus ramos el Libro del Destino.
Te has quedado lejos, te has ido lejos.
Pero, voy retrocediendo hacia ti,
voy avanzando hacia ti.
Te veré en el cielo.
No puede ser la eternidad sin ti.

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¡No al vaciamiento en Educación!

Están vaciando la infancia.

Les tiran balas a los niños que bailan. Les quitan su derecho a educarse. Quieren meterlos en la cárcel. Todo eso pasa aquí, en Argentina. Ahora: durante el gobierno de Macri. No nos lo contaron. El otro día, Garavano, el Ministro de Justicia, dijo en un canal de televisión, que les venía al pelo instalar la discusión sobre la baja de imputabilidad en los medios masivos porque se genera un “River-Boca”. Así lo dijo el ministro. No, no nos lo contaron. Les están dando a nuestros niños por todos lados. Y si algo aprendimos de la literatura es que si en un relato no hay niños, no hay la posibilidad de futuro.

Por eso nos pareció importante estar presentes en la radio abierta que llevan los compañeros de la Junta interna de ATE del Ministerio de Educación y Deporte.

Por eso, estuvimos en plena Av. Santa Fe, con música y poesía. Para que dejen de vaciar el Estado y para exigir por el futuro de nuestros niños.

Muchísimas gracias por la invitación y a seguir la lucha.

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Poemas de Dardo Sebastián Dorronzoro


dardo

Yo quiero una máquina

Yo quiero una máquina para cada uno de nosotros.

Una máquina para ti, una máquina para mí.

Una máquina zumbadora y alegre,

grande y dócil como un elefante,

que produzca pan, rosas y olvido,

guardapolvos blancos,

mariposas,

y una dulce lluvia para cuando estemos tristes.

 

Yo quiero, además, tres palmos de tierra para cada uno de nosotros.

Tres palmos de tierra donde poder sembrar una sola semilla de trigo,

una sola violeta,

una sola golondrina,

o donde poder enterrar nuestro perro cuando se muera.

 

Yo quiero para cada uno de nosotros

un salvoconducto para andar por el mundo,

para andar por la primavera y los melancólicos bodegones,

sin que se nos mire la suela de los zapatos,

el pulgar de la mano derecha

o el interior de nuestro corazón.

 

Y yo quiero, especialmente para mí,

un carro con cuatro caballos de viento,

un esqueleto de nubes y rocío,

una muchacha sonriendo –para siempre en el recuerdo–

y una paloma de papel de seda.

 

Declaración Jurada

No es solamente la luna, ni el rocío, ni la luz celeste de los pájaros.

Puede también ser una alpargata vieja, toda agujereada, toda casi muerta, después de   andar fábricas, andamios, o duros y calientes caminos de noviembre.

No, no necesariamente, todo lo poético, debe ser bello.

Yo he visto horribles chicos grises, como la tierra, comiendo tierra, yo los he visto ahí, con sus andrajos y su mugre, reptando, y los he tocado, acariciado su piel y convertido en ángeles, en mariposas, en viento de septiembre.

Porque todo, antes de ser poesía, debe pasar por mi corazón, darlo vuelta con el grito para arriba, colocarlo para el alba, cara al cielo.

Todo debe pasar por mi sangre, por mis huesos, por mi respiración, por el corazón de mi sangre.

Pues, yo soy un poeta, no un hacedor de versos bonitos.

Yo soy un poeta, que ama a los que no tienen amor ni pan, a los que se van, sin haber llegado, a los que, a veces, sonríen, a los que, a veces, sueñan, a los que, a veces, les crece un fusil en las manos, y salen a morir por la vida.

En suma: yo he sido, soy, y seré un poeta revolucionario.

Sobre mi tumba, verán florecer un puño.

 

Canción para mi sangre libre

Se muere una sola vez.

No habrá más agua, ni amigos;

no habrá más guitarra, ni río, ni muchacha suave;

no habrá, ya, un perro, junto a tu corazón.

Se muere sólo una vez.

Sí.

Y no escupirán mis pasos, ni atarán mi sangre.

Mi lengua es ésta, mírala, nacida para decir cosas.

Y yo no quiero el pan de tus manos, ni quiero el vino.

Yo no quiero, no colgar retratos,

ni dormir entre sábanas almidonadas,

ni quiero que me alumbren de flores, ni de pájaros, ni de trigos.

Yo no quiero silbar, o cantar, o gritar.

Yo no quiero mirar las nubes, o el abdomen sucio de los señores sucios;

yo no quiero mirar de costado a los ministros,

morir en cualquier amanecer con la sangre limpia.

 

El hombre libre

Estaban los dos hombres, en un calabozo.

¿Por qué estás preso”- preguntó uno.

Porque soy libre- contestó el otro.

¿Y qué es la libertad”

La libertad no existe, como no existe el hombre.

Sólo existe el hombre hambriento y el hombre libre.

¿Y qué es ser un hombre libre”

No decir y no hacer lo que los hombres libres quieren que uno diga y haga.

¿Y si te obligan”

El hombre libre se rió.

Precisamente ” dijo-, ahí está la fuerza del hombre libre. Nadie puede obligarlo a decir ni hacer lo que no quiere.

Sin embargo ” dijo el otro-, ahora, por ejemplo, te obligan a no estar con la mujer que amas.

¿Y quién te dijo ” contestó el hombre libre- que no estoy con ella”

Dardo Sebastián Dorronzoro nació en San Andrés de Giles en 1913, en el corazón de una familia socialista. Poeta, militante y herrero. Recibió menciones y premios por su quehacer poético en distintos concursos.Y su hogar fue centro de reunión de formación poética y política.

Sus libros publicados fueron: la novela “La nave encabritada” (1964) y los libros de poemas “Una sangre para el día” (1974), “Llanto americano” (1984) y “Viernes 25” (1989). Ganó un premio por el libro Llanto Americano en España cuando ya estaba desaparecido, y  recién en junio de 1986 su esposa Nelly recibió ejemplares de ese trabajo que contenía más de 30 poemas.

Colaboró también en publicaciones periódicas y culturales de Vedia, Luján y Tucumán.

Fue secuestrado el 25 de junio de 1976 de su domicilio, y desde entonces permanece desaparecido. Un tiempo antes de su secuestro y desaparición, el poeta escribió:   “Desde hace tiempo siento la amenaza de este viento sobre la luz de mi lámpara, sobre esa luz que apenas me alcanza para no perderme entre las garras del mundo, entre los dientes de esa inmensa muchedumbre de lobos en la sombra”.
Semanas previas al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, Dardo ya había sufrido el accionar del grupo parapolicial que operaba en Luján, denominado “Comando Bruno Genta”, al ser secuestrado de su casa y luego liberado.

En la actualidad se realiza el concurso Nacional de Poesía Dardo Sebastián Dorronzoro en la Universidad Nacional de Luján, cuyo auditorio también lleva el nombre del poeta.